Lionel Messi no habla, actúa. Ayer la FIFA le adjudicó el título de mejor futbolista del mundo y él respondió con menos de un minuto de discurso. No necesitaba decir mucho, ya sea sus estadísticas o sus títulos superan a los jugadores premiados en los últimos 10 años y, como un detalle, incluso se rebasa a sí mismo, que fue ganador en los años 2009 y 2010.
Sí, el astro argentino esta vez superó en la contienda por el premio a Xavi (por tercera ocasión) y a Cristiano Ronaldo (por segunda vez), pero también rebasó a ídolos del pasado, pues en trofeos ya está por encima de un Galáctico como Luis Figo, de un Fenómeno como Ronaldo y de un Mago como Ronaldinho.
Pero incluso ante eso, allí, de pie en Zúrich, sólo seis años después de que sus padres se sorprendieran ante su debut que creían imposible, Messi aseguró: “Es increíble ser elegido cuando hay tantos jugadores de calidad en el mundo”.